{"id":1463,"date":"2022-08-17T11:17:54","date_gmt":"2022-08-17T10:17:54","guid":{"rendered":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/?post_type=texto&#038;p=1463"},"modified":"2022-08-17T11:17:54","modified_gmt":"2022-08-17T10:17:54","slug":"un-tipo-muy-esplendido","status":"publish","type":"texto","link":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/texto\/un-tipo-muy-esplendido\/","title":{"rendered":"Un tipo muy espl\u00e9ndido"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" class=\"lead\">Los habitantes de Gambia, y muy en especial los de la zona de Senegambia, no lo tienen ya tan claro. Pese a que su presidente contin\u00faa instalando vallas publicitarias y ordena pintar murales auto-elogiando su actividad pol\u00edtico-social benefactora, una gran mayor\u00eda ha comenzado a tener la mosca detr\u00e1s de la oreja. El trasfondo caritativo hacia su pueblo, que albergan todos esos mensajes del pol\u00edtico, alrededor de las obras de progreso de su gobierno, comienza a estar cuestionados entre los c\u00edrculos familiares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho malestar comenz\u00f3 gestarse los \u00faltimos d\u00edas del mes de julio de dos mil nueve. Fechas en las que se celebraba el d\u00e9cimo quinto aniversario de la subida al poder de Yahya Jammeh, tras perpetrar un golpe de estado. Los fastos comenzaron a adquirir un tinte muy especial en el momento en que anunci\u00f3 su presencia Muammar el Gadhafi. Jammeh y Gadhafi son viejos amigos; y Gambia le debe mucho a este \u00faltimo ya que, desde que subi\u00f3 al poder Jammeh, regala peri\u00f3dicamente al ahora pa\u00eds anfitri\u00f3n barcos repletos de petr\u00f3leo, adem\u00e1s de otras menudencias, propias del estilo imperialista norteafricano. El l\u00edder libio, barba de cuatro d\u00edas, con el semblante entre aburrido y altivo, cabezada a un lado, cabezada al otro, asisti\u00f3 a todos y cada uno de los actos oficiales; actos que la televisi\u00f3n gubernamental retransmiti\u00f3 en directo y en diferido, durante una semana y a todas horas del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gadhafi se alojaba en la Avenida Senegambia, un eje en el que se ha posicionado toda la burgues\u00eda gambiana y que tambi\u00e9n es paso obligado a toda la zona tur\u00edstico-residencial de este pa\u00eds. Le hab\u00eda alquilado a la mujer m\u00e1s rica del pa\u00eds un chalet de grandes proporciones para, como es privativo en \u00e9l despu\u00e9s de haber hecho el gasto, acabar plantando su haima en el jard\u00edn. Como \u00e9l mismo dice, no hay nada mejor que la haima para conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para su desplazamiento y el de todo su s\u00e9quito, se trajo por carretera desde Libia una flotilla de ochenta todoterrenos y cuatro <em>Hummers<\/em> descomunales, con apariencia de limusina extra larga y traseros de ranchera. Con tal motivo, tuvieron que ser habilitados en torno a la vivienda varios parkings y una extensa red de vigilancia suplementaria, lo que ocasion\u00f3 serios problemas a la poblaci\u00f3n circundante. Al final, los veh\u00edculos fueron regalados por el siempre generoso gobernante al presidente Jammeh y a su gobierno, mientras que los libios regresaron a casa en varios aviones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como medida de seguridad y sin aviso previo, la polic\u00eda estatal cortaba la circulaci\u00f3n de todas las carreteras en treinta kil\u00f3metros a la redonda de la vivienda temporal, o del lugar donde se iba a celebrar o donde se hab\u00eda celebrado un acto oficial. Lo que result\u00f3 una verdadera pesadilla: todo dios quieto a un lado de la carretera, esperando pacientemente con veinte minutos de antelaci\u00f3n a que pasase aquel s\u00e9quito fugaz y desproporcionado. Y as\u00ed, una y otra vez, durante cinco d\u00edas y medio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez que Gadhafi sal\u00eda del chalet, dedicaba unos minutos de su tiempo a repartir billetes de cincuenta y cien dalasis -la moneda local- entre el gent\u00edo apostado en las inmediaciones. La poblaci\u00f3n asist\u00eda con entusiasmo desenfrenado a aquellos actos de beneficencia consagrada. Muchos fueron los que se instalaron a vivir bajo los \u00e1rboles cercanos, esperando tener suerte cuando que el cielo libio se abriera de par en par para distribuir sus d\u00e1divas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed es precisamente cuando entra en escena realmente nuestro protagonista local. Presidente ahora cuestionado, despu\u00e9s de que el otro le pisara su terreno d\u00e1ndole donde m\u00e1s puede doler. Visto lo visto, Yahya Jammeh ha quedado ante los suyos como un taca\u00f1o y un miserable. El se\u00f1or presidente se hac\u00eda pasar por un hombre magn\u00e1nimo, ya que su costumbre desde los inicios ha sido tambi\u00e9n la de hacer regalos desde el coche blindado, cada vez que inaugura un local, una carretera o una escuela. Los suyos, sin embargo, no tienen tanto empaque y son mucho menos medi\u00e1ticos que los del tipo de la haima. El espl\u00e9ndido de Jammeh les ha estado tirando galletas mar\u00edas todos estos a\u00f1os que lleva en el poder. \u00a1Galletas mar\u00edas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A partir de ahora -la gente aprende r\u00e1pido-, queda claro que nada volver\u00e1 a ser lo mismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los habitantes de Gambia, y muy en especial los de la zona de Senegambia, no lo tienen ya tan claro. 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