{"id":1461,"date":"2022-08-17T11:16:09","date_gmt":"2022-08-17T10:16:09","guid":{"rendered":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/?post_type=texto&#038;p=1461"},"modified":"2022-08-17T11:16:09","modified_gmt":"2022-08-17T10:16:09","slug":"medios-de-transporte","status":"publish","type":"texto","link":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/texto\/medios-de-transporte\/","title":{"rendered":"Medios de transporte"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"lead\">Los medios de transporte africanos son tema para darle de comer aparte. Nada funciona como es debido en su parque m\u00f3vil y, sin embargo, tarde o temprano se llega a los sitios.<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora de tomar un autob\u00fas, tendr\u00edamos que dejar a un lado nuestra noci\u00f3n rutinaria acerca de la movilidad, los horarios, terminales, paradas y\/o conductores. Tampoco nos servir\u00e1 de mucho mantener al alza nuestro \u00e1nimo, aireando conceptos hipot\u00e9ticamente b\u00e1sicos como comodidad, precisi\u00f3n, puntualidad, limpieza o higiene. Sencillamente porque no computan dentro de la realidad africana del d\u00eda a d\u00eda; no los conocen y, por consiguiente, no existen. Puede uno pasarse horas, incluso d\u00edas, esperando a que se complete el pasaje de un veh\u00edculo. No se malgasta nada en este continente: hasta que el auto no est\u00e1 a rebosar, su conductor no inicia la marcha. Los parroquianos asisten a esta ceremonia an\u00edmica de demora perpetua con una tranquilidad pasmosa. Hablan entre ellos, cabecean, duermen, dibujan o hacen cuentas en la arena, mastican ramitas para limpiarse los dientes, comen y beben o pasean por los alrededores. Todo un paradigma de parsimonia ancestral y equilibrio psicol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el trayecto pueden sucederse los hechos m\u00e1s peregrinos. Como que un paisano se empe\u00f1e en subir un cerdo -ya maduro- al veh\u00edculo, provocando la discusi\u00f3n m\u00e1s acalorada que pueda presenciarse entre un granjero y un conductor profesional. Se chillan las razones y se gesticula en exceso, pero rara vez se llega a las manos. El cerdo, como todo hijo de vecino y gracias a la buena voluntad que ponen los conciudadanos, acaba subiendo. (El d\u00eda menos pensado puedo ser yo qui\u00e9n necesite que me echen una mano los dem\u00e1s, se todos dicen en silencio.)<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de una jornada de intensas lluvias, a otro chofer se le puede ocurrir parar en mitad de una carretera a limpiar de barro su gallina de los huevos de oro. Con el autob\u00fas hecho unos zorros, se le podr\u00eda tomar equivocadamente por un profesional despreocupado del negocio. Alcanza por tanto de debajo de su asiento un bote vac\u00edo, busca una fuente o un pozo comunal y, sin preguntarle a nadie su parecer, se pone manos al agua. El pasaje, lejos de irritarse por la nueva interrupci\u00f3n, aprovecha para estirar las piernas, para hacer sus necesidades a un lado u otro del camino, tom\u00e1ndose la nueva incidencia como parte constituyente del proceso de viajar. Al\u00e1 es grande, se repiten en esta tesitura al cruzar las miradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Da envidia ver el empe\u00f1o que pone ese hombre enjuto y din\u00e1mico, tarrito en mano. Lanzando a una distancia prudente \u2013para no mancharse- peque\u00f1as cantidades de agua sobre la plancha met\u00e1lica y los cristales, baldea cent\u00edmetro a cent\u00edmetro su veh\u00edculo. Asumido ese reto temporal, lo incomprensible ahora para un no-africano es comprobar que este conductor no entiende que todo le ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil, si hubiera aparcado su cafetera polaca a un paso del pozo. Por el contrario, caminar\u00e1 unos doce metros de ida y otros tantos de vuelta, cada vez que tenga que llenar de nuevo el botecito. Y as\u00ed una y otra vez: una hora y media larga.<\/p>\n\n\n\n<p>Las furgonetas de pasajeros son otra de las frivolidades corporativas en ese tan particular mundo del transporte. Ventanas hechas a bocados en muchos de los casos; puertas que se abrir\u00e1n a patadas hasta el d\u00eda en que el mundo deje de serlo; cristales que no se bajan o no se deslizan por sus gu\u00edas. Y lo que es peor a\u00fan, motores en permanente rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestras latitudes los furgones p\u00fablicos servir\u00edan para llevar entre nueve y once pasajeros, pero all\u00ed han aprendido a rentabilizarlas a su estilo, embutiendo convenientemente a una treintena. Aparte, claro est\u00e1, de la paqueter\u00eda, los animales y enseres que suelen acarrear en los traslados esos mismos treinta mencionados. El conjunto resultante, toda vez bien acomodado, emprende la marcha. A los dos kil\u00f3metros, da la casualidad de que, el individuo o se\u00f1ora que debe apearse en esa primera parada, es justamente aqu\u00e9l o aqu\u00e9lla que se encuentra en el puesto m\u00e1s alejado de la puerta. No queda otra opci\u00f3n que mover el culo y bajarse, para dejar salir al ser humano en cuesti\u00f3n. De forma semi-autom\u00e1tica, el habit\u00e1culo se recompone de nuevo y reemprendemos camino, transcurridos unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>Taxis y coches de alquiler suelen estropearse tambi\u00e9n por defecto en pleno desplazamiento y, evidentemente, lo hacen a cincuenta kil\u00f3metros de distancia de un punto de reparaci\u00f3n. Lo aver\u00eda m\u00e1s com\u00fan es el revent\u00f3n de neum\u00e1ticos. Puedo certificar un caso vivido en el que, en un mismo d\u00eda de viaje, se rompieron tres. Cuatro. En consecuencia, los planes deben ser cambiados, conforme se suceden los acontecimientos no previstos. Un conductor de alquiler se evaporar\u00e1 en mitad de la nada, cargando con esa rueda hecha a\u00f1icos, jurando que aparecer\u00e1 al poco tiempo con el remiendo en regla. Y aparece, s\u00ed, pero no de inmediato, como hab\u00eda preconizado, si no varias horas despu\u00e9s. (Con toda seguridad, ese hombre habr\u00e1 aprovechado la oportunidad para tomarse un caf\u00e9 y charlar pausadamente con el mec\u00e1nico, o habr\u00e1 ido a rezar a la mezquita, o quiz\u00e1s habr\u00e1 hecho alg\u00fan recado que le quedaba pendiente, al margen de recalar en casa de unos parientes cercanos, para repostar el est\u00f3mago.) Despu\u00e9s de contarnos las desgracias que le han sucedido en el transcurso del camino hasta obtenerla, resulta que la rueda que nos trae es una bien distinta a la que se llev\u00f3, y que tambi\u00e9n se encuentra en una esto lamentable, aunque bien inflada. Al parecer, no existen en toda \u00c1frica neum\u00e1ticos como los que Dios manda llevar en los coches. De ah\u00ed, la gran cantidad de veh\u00edculos parados y\/o accidentados que se ven a los lados de las v\u00edas. \u201cLa semana pasada aqu\u00ed mismo murieron cinco\u201d, te comenta el primer ocioso que aparece en mitad de uno de esos pinchazos, para arroparnos. \u201cEn el siguiente cruce murieron siete, quemados en el interior de un autocar\u201d, te comenta otra que permanece tumbada a la sombra de un miraguano joven, y a la que no hab\u00edas detectado en primera instancia, hasta que abre la boca.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo el percance de otro taxista al que, con lo abrupto de las calles, en una maniobra desacertada fue a romper una de las suspensiones traseras. La rueda comenz\u00f3 a rozar con los bajos, al tiempo que la goma se recalentaba y echaba humo. Reticente a parar, el se\u00f1or Katim Touray se apart\u00f3 a los pocos minutos a un lado de la calle, solt\u00f3 el volante, se cubri\u00f3 el rostro con las manos y rompi\u00f3 a llorar. \u201cQu\u00e9 va a ser de m\u00ed, si no puedo pagar el arreglo\u201d. L\u00e1grimas en cascada, me lanz\u00f3 una mirada de cordero degollado, tras la cual entend\u00ed cu\u00e1l iba a ser en un futuro inmediato mi papel mec\u00e1nico-humanitario. Sin mediar palabra, bajamos del coche, cruzamos un par de calles y nos dirigimos a un taller cercano. Tras el tira y afloja de rigor, el encargado accedi\u00f3 a un pacto. A cambio de diez euros con cincuenta y dos c\u00e9ntimos, el se\u00f1or Touray recompondr\u00eda su maltrecho Mercedes Benz y volver\u00eda a ver la vida de forma positiva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los medios de transporte africanos son tema para darle de comer aparte. Nada funciona como es debido en su parque m\u00f3vil y, sin embargo, tarde o temprano se llega a los sitios. A la hora de tomar un autob\u00fas, tendr\u00edamos que dejar a un lado nuestra noci\u00f3n rutinaria acerca de la movilidad, los horarios, terminales,&#8230;  <a href=\"https:\/\/antonisocias.es\/web\/texto\/medios-de-transporte\/\" class=\"more-link\" title=\"Read Medios de transporte\">Read more &raquo;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"template":"","meta":[],"categories":[],"class_list":["post-1461","texto","type-texto","status-publish","hentry"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/texto\/1461","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/texto"}],"about":[{"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/texto"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1461"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1461"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}