{"id":1776,"date":"2022-08-31T14:46:05","date_gmt":"2022-08-31T13:46:05","guid":{"rendered":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/?post_type=articulo_opinion&#038;p=1776"},"modified":"2022-08-31T14:46:45","modified_gmt":"2022-08-31T13:46:45","slug":"el-ocaso-del-mundo","status":"publish","type":"articulo_opinion","link":"https:\/\/antonisocias.es\/web\/articulo_opinion\/el-ocaso-del-mundo\/","title":{"rendered":"El ocaso del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\" class=\"lead\">A mediados de los a\u00f1os setenta nos impresionaba la solemnidad con que las bellas artes hablaban de s\u00ed mismas, pero gracias a alg\u00fan don misteriosamente recibido supimos esbozar a tiempo una ir\u00f3nica sonrisa de desconfianza. No es que despreci\u00e1ramos el m\u00e9rito de los <em>viejos maestros<\/em> pero en su ret\u00f3rica \u2013y en sus entusiastas imitadores- reconoc\u00edamos la huella de una sospechosa impostura. No pas\u00f3 mucho tiempo antes de verles tratar con enojo nuestra precoz filiaci\u00f3n c\u00ednica. Por m\u00e1s que nos correspondiera el turno de ponerlos en cuesti\u00f3n, no les pasaba por la cabeza la idea de consentir nuestra insolente manera de ver el mundo. Un desmesurado af\u00e1n de respetabilidad les llevaba a imaginarse como el recambio de los viejos carcamales del siglo y fue esta pretensi\u00f3n la que alent\u00f3 nuestra sard\u00f3nica displicencia. Ahora, con la lecci\u00f3n del tiempo aprendida, comprendo la dificultad que entra\u00f1a ense\u00f1ar a unos disc\u00edpulos tan alegres como descre\u00eddos. Qu\u00e9 le vamos a hacer. La credulidad no fue una de nuestras cualidades. El misterioso don, lo supimos luego, se remonta a una de las corrientes filos\u00f3ficas m\u00e1s subversivas que han atravesado la historia de la cultura. Fuimos <em>esc\u00e9pticos<\/em> con irritante intensidad y este esp\u00edritu nos procur\u00f3 una excelente educaci\u00f3n sentimental. Nuestra resistencia a compartir la ingenuidad contempor\u00e1nea nos hizo inmunes a las doctrinas que por entonces se expend\u00edan en el mercado de las creencias. Ya fueran est\u00e9ticas, pol\u00edticas, religiosas o musicales, su elocuencia pasaba por el tamiz de una afilada suspicacia. Esta iron\u00eda nos salv\u00f3 de la ingenua complacencia con que muchos transig\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es en el recuerdo de aquellos a\u00f1os de esplendor, en la iniciaci\u00f3n compartida durante una adolescencia hecha de aprendizaje y fraternidad, en donde se encuentran algunas reveladoras claves de la trayectoria recorrida por Antoni Socias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su destreza como pintor, escultor y fot\u00f3grafo, el dominio adquirido en cualquier de las disciplinas que ha elegido para sus ins\u00f3litas exploraciones del mundo, la libertad con que ha sabido deshacer sus logros art\u00edsticos, lo han convertido en uno de los artistas espa\u00f1oles m\u00e1s brutalmente implicado en la incesante destrucci\u00f3n de su propia obra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El talento proteico, virtuoso, voraz, sarc\u00e1stico y cruel en\u00e9rgicamente desplegado tras las mutaciones del lenguaje emergente en cada \u00e9poca, le ha permitido manosearlo, elaborarlo y abandonarlo con la urgencia que exige su genio intransigente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde sus primeros trabajos le he visto consumar una y otra vez el mismo ciclo. Cuando se aposenta en un dominio art\u00edstico, cuando forja la inconfundible personalidad de sus estilos y ve reconocida su <em>marca<\/em>, se apresura a abandonar el estorbo de lo logrado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay que entender el valor impl\u00edcito en esta actitud de constante renovaci\u00f3n. Es un desaf\u00edo de proporciones perturbadoras que muy pocos est\u00e1n en condiciones de asumir. Enfrentarse una y otra vez al horizonte de una inc\u00f3gnita, abandonar la singularidad de una obra <em>hecha<\/em>, dejar atr\u00e1s lo laboriosamente conquistado, supone ejercer un grado supremo de despojamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivir abierto al reclamo de lo desconocido, a lo que uno debe dar otra vez de s\u00ed mismo en circunstancias inesperadas, sentirse atra\u00eddo por lo que no existe, comprometerse con lo que llegar\u00e1 a ser, significa cumplir una de las m\u00e1s radicales exigencias del arte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El paso del tiempo ha dado a \u00e9sta b\u00fasqueda su exacta magnitud heroica. Antoni Socias se ha librado de la servidumbre impuesta por las expectativas de los dem\u00e1s y ha seguido el rastro de su poderosa intuici\u00f3n, de su desp\u00f3tico instinto de depredador de s\u00ed mismo. La fotograf\u00eda, como antes la pintura y la escultura, le lleva ahora al continente africano y lo que vemos a trav\u00e9s de su ojo es el desconcertante desvelamiento del presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de contemplar su nuevo trabajo me apresuro a escribirle, con el asombro de siempre:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta serie, Toni, ejerces una nueva mirada. Se nota la deliberada confusi\u00f3n de las mentes con que siempre has sacudido las certezas ajenas. Te deslizas de nuevo por esa frontera en donde lo absurdo y lo dom\u00e9stico se encuentran, se agreden y lesionan. Tu viaje a \u00c1frica maneja con maestr\u00eda la potencia teatral, narrativa y metaf\u00edsica de las im\u00e1genes pero provoca una perturbadora y sutil decepci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu punto de vista en \u00c1frica es un ejercicio de estilo que destruye la distancia entre el fot\u00f3grafo y el mundo. Las visiones africanas que nos ofrece la industria cultural sustentan una narrativa retorcida por la cautela y los prejuicios del viajero. Por un lado, ya se sabe, admira lo ex\u00f3tico y se deja arrastrar por la fascinaci\u00f3n. Por otro, temeroso de lo que ve, recela y retrocede. Quiere atrapar lo que mira, pero no quiere tocarlo. Persigue una simulaci\u00f3n aceptable de lo real, pero sabe que su presencia estropea la integridad de esa imagen ex\u00f3tica, primitiva, virginal. \u00bfC\u00f3mo sortear esta tensi\u00f3n? Para evitarla, se oculta detr\u00e1s de la c\u00e1mara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu viaje, sin embargo, es una parodia del g\u00e9nero: la ilusi\u00f3n de ese fot\u00f3grafo invisible ha sido impugnada, ridiculizada. Tu testimonio es una confesi\u00f3n: estoy aqu\u00ed. \u00bfPodr\u00eda ser de otro modo? Las \u201cpersonas\u201d me sonr\u00eden o me repudian. No hay modo de impedirlo. Lo confieso. Debo tocar todo lo que veo. Este es el acuerdo entre mi ojo y el mundo. Lo que no pueda tocar, no existir\u00e1. No basta con ver, no es suficiente mirar. Hay que tocar. Aceptar el riesgo supremo de ser rechazado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La aceptaci\u00f3n de los sujetos con los que te encuentras es sorprendente. Tambi\u00e9n ser\u00e1 perturbadora. \u00bfC\u00f3mo lo has conseguido? Nadie sabr\u00e1 interpretarla. \u00bfEs un signo de tu poder personal? \u00bfPrepotencia, abuso, injerencia\u2026? \u00bfO una sorprendente fraternidad entre desconocidos, en la plaza del mercado?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La construcci\u00f3n cultural de \u00c1frica llevada a cabo por Occidente, la elaboraci\u00f3n de ese exotismo oriental que tan severamente desvel\u00f3 Edward Said, las emociones salvajes que ha pulido la literatura y el cine, ese v\u00e9rtigo ortop\u00e9dico con que el viajero se paseaba por el <em>otro mundo<\/em> (la aventura impostada por la agencia de viajes), entra ahora en su fase de declive y con tu mirada levantas acta de un cambio sustancial. Los <em>otros ex\u00f3ticos<\/em> han entrado en nuestra vida y son ellos los que apoyan su ment\u00f3n en tu mano. Es la gran migraci\u00f3n que los trae a casa pero tambi\u00e9n la insurgencia de una voz propia, modulada por la experiencia de la fatuidad con que nos hemos hartado de nosotros mismos. A partir de ahora no habr\u00e1 nadie a qui\u00e9n admirar. Ellos ser\u00e1n lo que somos. Decepcionantes im\u00e1genes de lo poco que hemos llegado a ser. Hasta ahora nos han servido de consuelo, posibilidad remota de otra vida. Nos bastaba asomarnos a su mundo de vez en cuando para obtener un consuelo necesario. Y sin embargo ahora son hombres de carne y hueso, se han hecho pr\u00f3jimos, semejantes, iguales. No van a servirnos como refugio mitol\u00f3gico de nuestras almas cansadas. Podemos darles la mano, conversar, aburrirnos con ellos. No ser\u00e1n la imagen id\u00edlica de la Humanidad ancestral. Ese caudal de estampas \u00fatiles a nuestro fracaso cultural se ha agotado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tu viaje a \u00c1frica, Toni, es la cr\u00f3nica de una transformaci\u00f3n cultural pero no evoca lo que ocurre all\u00ed, entre ellos. Sino lo que sucede aqu\u00ed, entre nosotros. La nueva mirada, a la que das forma precisa y elocuente, acoge a personajes inesperadamente semejantes a nosotros mismos. Nunca antes hab\u00edan sido mirados de este modo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Texto para el libro\/cat\u00e1logo Mi otro yo con algunas contradicciones (Museu Es Baluard \u00b7 2011)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Madrid, marzo 2011<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de los a\u00f1os setenta nos impresionaba la solemnidad con que las bellas artes hablaban de s\u00ed mismas, pero gracias a alg\u00fan don misteriosamente recibido supimos esbozar a tiempo una ir\u00f3nica sonrisa de desconfianza. 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